Porosidad del cabello: qué es, cómo saber la tuya y cómo tratarla
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Dos amigas se compran el mismo acondicionador. A una le deja el pelo de anuncio; a la otra, apelmazado y sin vida. No es casualidad ni mala suerte: casi siempre es cuestión de porosidad, la característica del cabello que más condiciona qué productos te funcionan y que menos gente conoce.
¿Qué es la porosidad del cabello?
La porosidad es la capacidad del cabello para absorber y retener agua y nutrientes. Depende de cómo estén las escamas de la cutícula, la capa externa de la fibra: si están muy cerradas, cuesta que entre la hidratación (porosidad baja); si están levantadas o rotas, la hidratación entra rápido pero se escapa igual de rápido (porosidad alta).
La porosidad viene marcada por la genética, pero los procesos químicos (tintes, decoloraciones), el calor de plancha y secador y el sol la aumentan con el tiempo. Por eso una melena virgen y esa misma melena decolorada un año después necesitan productos distintos.
Test del vaso de agua: descubre tu porosidad en 5 minutos
- Coge un par de cabellos limpios y secos de tu cepillo (sin restos de producto: hazlo un día después de lavar solo con champú).
- Llénate un vaso de agua a temperatura ambiente.
- Deja caer los cabellos sobre la superficie y espera 4-5 minutos.
- Interpreta: si flotan arriba, porosidad baja; si quedan a media altura, porosidad media; si se hunden al fondo, porosidad alta.
No es un test de laboratorio, pero combinado con las señales de cada tipo (ahora las vemos) da un diagnóstico muy fiable.
Cómo cuidar el pelo según tu porosidad
Porosidad baja: le cuesta absorber
Señales: el agua resbala en la ducha y tarda en empaparlo, los productos se quedan «encima», tarda muchísimo en secarse, brillo natural pero tendencia a acumulación.
Cuidados: texturas ligeras y calor suave para abrir la cutícula. Aplica los tratamientos con el pelo bien húmedo y templado (una toalla caliente ayuda), usa dosis pequeñas y evita mantecas pesadas. Un leave-in fluido le va mejor que una crema densa.
Porosidad media: el equilibrio
Señales: absorbe y retiene bien, aguanta peinados, responde a casi todo.
Cuidados: mantenimiento simple — champú hidratante, mascarilla semanal y protección térmica. El objetivo es no estropear lo que funciona: modera calor y procesos químicos.
Porosidad alta: absorbe rápido, pierde rápido
Señales: se empapa al instante y se seca en un momento, encrespamiento con la humedad, tacto áspero, se enreda con mirarlo, color que se desvanece en pocas semanas.
Cuidados: es la porosidad que más trabajo necesita, y el orden importa. Primero reconstruir: la mascarilla capilar de colágeno rellena los huecos de la fibra donde se escapa la hidratación, 1-2 veces por semana. Después sellar: unas gotas de aceite de argán sobre el pelo húmedo hacen de barrera y alisan la cutícula. Y siempre aclarar con agua fría al final para cerrar las escamas. Sobre qué aceite elegir según tu melena, tienes más detalle en aceites naturales: argán, coco o ricino.
Porosidad y tipo de pelo no son lo mismo
Un pelo liso y fino puede tener porosidad alta, y un rizado grueso puede tenerla baja. El tipo de pelo (liso, ondulado, rizado) describe la forma; la porosidad describe el estado de la fibra. Para acertar con tu rutina necesitas conocer los dos: si aún no tienes claro el primero, empieza por nuestra guía de tipos de pelo y sus cuidados.
Preguntas frecuentes sobre la porosidad
¿La porosidad alta se puede curar?
No se «cura» (la cutícula rota no se regenera sola), pero sí se maneja: los tratamientos reconstructores rellenan la fibra y los selladores frenan la pérdida de hidratación, con resultados visibles en pocas semanas.
¿La decoloración aumenta la porosidad?
Sí, es su causa más habitual: la decoloración levanta y daña la cutícula para extraer el pigmento. Todo cabello decolorado debe tratarse como porosidad media-alta.
¿Qué porosidad tengo si mi pelo se encrespa mucho?
El encrespamiento crónico apunta a porosidad alta: la cutícula abierta deja entrar la humedad del ambiente y la fibra se hincha. Reconstrucción más sellado suele reducirlo drásticamente.
¿Cada cuánto repito el test del vaso?
Cada 3-4 meses, o después de cualquier proceso químico fuerte. La porosidad cambia con los tratamientos y los hábitos, y tu rutina debería cambiar con ella.